Caen las gotas, cierro los ojos… uno, dos, tres, respiro, profundamente, expandiendo mis pulmones, abro mis ojos, mi boca, como un réptil, ahogado, despertando…
Las gotas siguen cayendo,
mi cabeza mojada se rehúsa a seguir bajo el chorro de agua,
mis pulmones se comprimen de nuevo, mis manos inmóviles intentan rasgar la dimensión en la que me encuentro,
el útero…
No quiero cerrar mis ojos, no quiero cerrar mis ojos, quizás nunca quise estar allí, como un hijo externo, como un feto expulsado antes de tiempo, dependiente y sin embargo rechazado,
apéndice desgraciada de la suma de todos los órganos.
No quiero cerrar mis ojos…
Mis pulmones comprimidos, me asustan, me oprimen, me desesperan…
No quiero cerrar mis ojos.
Una imagen aparece, un relato,
mi cuerpo de tres años flotando en un sucio estanque de lamentos, de milenios de incertidumbres maternales,
de la tierra, del hijo,
Feto deforme invadiendo y tragándose la infancia, la humanidad… mi cuerpo flotando, mi madre gritando, mi padre sacándome…
mis ojos cerrados bajo el agua, mis pulmones comprimidos, mi miedo,
la muerte…
Debajo del chorro de agua, mis ojos cerrados, vuelvo a morir, soy el hijo externo, el feto expulsado, esperando a ser devorado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario